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El sábado pasado Leviticus y yo decidimos ver un poco de televisión. Casi no lo hacemos, la verdad es que nos cansamos rápido de ver tele, además la televisión que tengo no es sólo de apretar un botón y ya, conlleva otras acciones que me dan mucha pereza…

Resulta que decidimos prenderla y cual va siendo nuestra sorpresa que Sveriges Televison (SVT), la cadena principal de televisión sueca tenía como tema semanal: PORNOGRAFÍA. Tema interesante, asunto candente, auditorio demente…

Entre otros programas como un documental sobre Garganta Profunda y la película Boogie Nights, transmitieron un documental llamado: Popwhore: a new merican dream.

Desde que empezé a verlo me atrapó. Simple y sencillamente es la historia de una mujer republicana, miembro de la iglesia episcopal, madre de dos y esposa que un día se queda sin nada de dinero, pero cuando digo nada es NADA, y ella y su esposo deciden que para salir de la miseria lo mejor es entrarle a la industria de la pornografía. El acuerdo fue este: ella actuaba y el producía las películas. Y no es que ellos dos tuvieran sexo, no, no , no, ese no era el chiste. Lo verdaderamente transgresor es que ella tiene sexo con diferentes personas, hombres y mujeres, que eran contratados expresamente para sus películas.

Entre varias finuras que el documental muestra, hay escenas en las que Tatum habla con diferentes personas (modelos) y les dice cuanto paga ella por película, claro, se paga más sin condón que con condón. En otras escenas llora y dice que no sabe como reaccionarán sus hijos cuando sepan la verdad. En una más, ella se pelea con su esposo y le reclama que porque le llama Tatum, que ella no es Tatum para él, que ella es su esposa y que tiene su propio nombre.

Lo más aterrador del asunto fue la política que rodea a esta historia. Esta pareja se quedó hace años atrás en la calle, hasta el cuello con deudas y sin poder pagar la cuenta hospitalaria de Tatum (la habían operado). Después de agotar todas las posibilidades y de haber, sin éxito, convencido al papá de Tatum que les prestara dinero, ellos juraron que jamás volverían a ser pobres y se embarcaron en la carrera pornográfica. Más adelante en el documental ella dice que es republicana porque sus principios son los mismos que ese partido político predica (¡!) y por supuesto ella admite haber votado por Bush.

Tatum no puede hacer el más mínimo y pequeño análisis político: es su partido el que la dejó así, pobre y sin posibilidades de un trabajo más digno. Es el partido republicano, con su conservadurismo el que endurece las reglas contra la pornografía y son ellos, paladines del libre mercado los que quisieran destruír cualquier ayuda social.

PORNOGRAFÍA

Hace un año leí una tesis al respecto muy interesante. Una chica que se preguntaba si había o no la posibilidad de crear pornografía feminista. Su respuesta fue NO. La pornografía se basa en la degradación sexual de un ser humano por parte del otro y el placer que esto conlleva. El sexo femenino casi siempre ha sido el degradado, pero la solución no es lo contrario.

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Por lo demás Tatum tiene un sitio en internet muy divertido y muy fashion, jajaja. En sus propias palabras:

I am Tatum Reed and welcome to my world of premium reality. A world where a stylish urban Episcopalian girl lives a jet-set life with a camera crew following her every move. I am the fashion maven, and narcissistic sexual connoisseur ready to present the next level of Pax American pornography. I remix my fantasy and yours for mass consumption. In the age of post-modern apocalyptic bliss, the theory of the leisure class has never been so attainable. At your fingertips awaits a world of decadence, debauchery, high fashion, and pop culture relevance.

Powhore: a new american dream

James Halon / Darren Capik

Creo que lo de Faludi puede esperar. Hoy vi esta noticia y me puso una sonrisa en la boca. Son estas las ocasiones en que me envuelvo de esperanza y pienso que después de todo mi país no es tan tercermundista.

Como siempre y especialmente ante este tipo de sucesos, he leído comentarios de todo tipo. Unos apoyando a Andrés y otros denostándolo. Como toda la gente que se precie se ser humana, puedo llegar a enervarme a grados muy altos cuando leo comentarios francamente fuera de lugar y sin el más mínimo nivel de coherencia.

Soy adoradora de la lógica y las ideas claras, de ser consecuente con las ideas de uno y de los buenos debates. Detesto las humillaciones, los insultos, la ironía y el debate de poca monta, ese que se vale de palabras soeces, de bajo nivel y de enunciados de ínfima calidad.

Más de uno al llegar a este nivel, ya me estará etiquetando en un partido, jajaja. Leyendo mis posts anteriores y sobre todo el de “Para documentar nuestra tristeza”, se da uno cuenta a que le tiro y quien soy. La realidad es más compleja que blanco – negro, oro – plata, frío – caliente, jajaja. Pero si en estos momentos me preguntan que sóy, quien soy… soy Tlazolteotl, feminista postcolonial, mexicana con pasaporte sueco, pertenezco al espectro que todos llaman izquierda, no creo en ninguna guerra, me impresiona el mito judeo-cristiano, me encanta cuestionar a un partido mexicano cuyas siglas es: PAN, no tengo hijos, estoy casada.

That´s rock and roll baby!

Este chamaco tenía que ir a recoger su premio, porque se lo merece. Que alcen la mano los que han hecho lo mismo que él.

Si él tenía ganas de decirle “Espurio” a Calderón, estaba en todo su derecho, ¿o que esperaban? ¿Que mejor se aguantara y buscara otra ocasión más oportuna para gritarle, tal vez la próxima vez que se encontrara con Calderón? Porque con eso de que uno se encuentra al presidente todos los días, jajaja. ¿O que querían? ¿Que le mandara una carta a Televisa y entonces si de la manera más respetuosa y de forma escrita, le mandara a decir a Calderón que era un espurio? A la mejor Loret de Mola, López Dóriga, Adela Micha o Ciro Gómez Leyva leían su misiva. Ya se, mejor que pusiera un letrero enfrente de su casa y pusiera: Calderón: Espurio.

Todos los paladines de la democracia, se ponen con los pelos de punta ante esto. No saben que están ante un verdadero acto democrático: el poder disentir de los demás y expresarlo con la palabra.

En mi experiencia escolar en este país, he visto como abiertamente los alumnos disienten de los maestros y a veces lo expresan de formas que más de un mexicano se sorprendería. Nada pasa, la primera espantada era yo y mi compañero chileno. Y eso que puedo preciarme de venir de una facultad muy contestataria. Varias veces he pensado hablar al radio e increpar al primer ministro sueco o a la ministra de integración, cuando estos se presentan en vivo en algún programa. He pensado en que podría decirles, en cómo podría cuestionarles su política de trabajo e integración a la sociedad sueca. No he tenido esa oportunidad. Lo haré, estoy segura.

That´s rock and roll baby!

Los que hicieron el show mediático como siempre son ellos con sus formas tan primitivas y tercermundistas de actuar, jajaja. El presidente hablando del 68, de la democracia y de la libertad y sus fuerzas policiacas le decían esto a los que disienten:

“[...] y les dije que quiénes eran, que si eran guardias presidenciales, y me dijeron ‘te vale madres’. Estaba muy nervioso y le pregunté a uno de los jefes que adónde me iban a llevar. Me dijeron: ‘te vale madres, te vamos a sacar de aquí y ahorita le hablamos a la PFP’; entonces metieron a tres guardias que no iban armados. Les preguntaba qué me iban a hacer, a dónde me llevaban, por qué me tenían detenido y ellos me contestaron: pregúntale a tu pinche conciencia”.

————————CHACOTEANDO——————————————————————–

Por cierto, ya en cuestiones “fashion”, alguien de imagen de la presidencia, le debe decir a Felo, cómo guardar la compostura y la investidura presidencial en público. Nada más lo increpa tantito un chavito y se pone bien nervioso, como que se pone más moreno y se hace más chaparrito. Le sale una sonrisita bien feíta. En reuniones internacionales le pasa lo mismo, es muy gris, nadie lo pela, como que ni sale en la foto.

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Así suena esta semana

You used to get it in your fishnets

Now you only get it in your night dress
Discarded all the naughty nights for niceness
Landed in a very common crisis
Everything’s in order in a black hole
Nothing seems as pretty as the past though
That Bloody Mary’s lacking a Tabasco
Remember when he used to be a rascal?

Oh that boy’s a slag
The best you ever had
The best you ever had
Is just a memory and those dreams
Not as daft as they seem
Not as daft as they seem
My love when you dream them up…

Flicking through a little book of sex tips
Remember when the boys were all electric?
Now when she tells she’s gonna get it
I’m guessing that she’d rather just forget i
Clinging to not getting sentimental
Said she wasn’t going but she went still
Likes her gentlemen to not be gentle
Was it a Mecca Dobber or a betting pencil?

Oh that boy’s a slag
The best you ever had
The best you ever had
Is just a memory and those dreams
Weren’t as daft as they seem
Not as daft as they seem
My love when you dream them up
Oh, where did you go?
Where did you go?
Where did you go? Woah.

Falling about
You took a left off Last Laugh Lane
You just sounded it out
You’re not coming back again.

Falling about
You took a left off Last Laugh Lane
You just sounded it out
You’re not coming back again.

You used to get it in your fishnets
Now you only get it in your night dress
Started all the naughty nights with niceness
Landed in a very common crisis
Everything’s in order in a black hole
Everything was pretty in the past though
That Bloody Mary’s lacking in tabasco
Remember when he used to be a rascal?

This is an assault!

Tomado del Periódico La Jornada, miércoles 3 de Septiembre de 2008. Columna: Dinero por Enrique Galván Ochoa.

Asunto: asalto en microbús

Ayer me encontraba en la ciudad de México, entre las 19:30 y 20 horas, iba en el microbús 0030117, del aeropuerto Benito Juárez en dirección a Chapultepec, acompañado de Argelia, mi hermosa novia, a quien mando un saludo, cuando de pronto un hombre, de tez morena, pelo parado, nariz achatada, ojos pequeños y cejas delgadas, frente chica, boca mediana, mal vestido, subió al autobús. Nos miró de manera arrogante y desafiante, nadie lo tomó en cuenta, pero de pronto gritó: “esto es un asalto, saquen todo lo que tienen”. Me asusté, escondimos como pudimos algunas de nuestras cosas, él me dijo: “saca el celular” y yo le contesté: “no traigo nada, güey”. Fue cuando vi su pistola en el cinto. Desvalijó a quien pudo y luego todo siguió su curso como si nada hubiera pasado. Preferimos callar y el salir ilesos, pues el hablar a los oídos sordos de las autoridades no es remunerable.

José P. Sánchez Hernández/Durango

R: Mmm. Según el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Cordero, nada tiene que ver la miseria con la delincuencia. Tal vez no lo viste bien pero el asaltante debió ser un pirrurris de Polanco o Santa Fe: güerito, ojos claros, tenis de Plaza Antares y los amenazó en inglés: this is an assault. Fíjate bien la próxima vez, no quieras contradecir al señor secretario… y saludos a Argelia.

Genealogier

Genus, etnicitet och klass är begrepp som för några år sedan nästan var helt oproblematiska för mig: jag var en ung, utbildad kvinna i mitt hemland Mexiko, och jag var säker på vad gemenskap, hem och nation betydde. Sedan kom uppbrytandet, och jag befann mig plötsligt i Sverige, där jag för första gången började reflektera över min identitet i termer av genus, ras och klass.
Det är här jag placerades i helt nya, för mig, grupper och gemenskaper: nu är jag invandrare, men jag är också latinamerikansk. I Mexiko kände jag sällan att jag var en del av Latinamerika, utan för mig var det klart och tydligt att jag var en mestis, en mexikan. I Sverige börjar jag också reflektera över min egen koloniala historia; jag är en hybrid av de spanska kolonisatörerna och de koloniserade, ”de andra”, indianerna. Mitt land erövrades och tvingades att anamma västerländska värderingar genom att tvingas radera och avsky det gamla.
Jag kan betrakta mig som en del av eliten i Mexiko. Jag är en ung, utbildad kvinna, som bor i ett europeiskt västerländskt land, när miljoner av mexikaner bor i fattigdom och få har tillgång till högskoleutbildning. Å andra sidan känner jag inte igen mig i den mexikanska eliten som bor i utlandet, eftersom klasskillnader och politiska tankar skiljer oss skarpt.
I Sverige, som en del av ”de andra”, de latinamerikanska invandrarkvinnorna, visste jag plötsligt inte vad hem betydde, eller var mitt riktiga hem låg. Jag känner inte att mitt hem är Sverige, men jag känner mig inte heller hemma i Mexiko längre. Jag känner inte längre någon sentimental nostalgi över Mexiko. Jag har ett svenskt pass, men jag är inte svensk.
Jag började läsa genusvetenskap för två år sedan, och det var även komplicerat att finna ett hem där, även om det var och är mitt livsintresse. Kurserna och litteraturen var mestadels etnocentriska. Bland litteraturen hittade jag ändå inspirationskällor i vissa författare, såsom Paulina de los Reyes, Irene Molina, Diana Mulinari, Chandra Talpade Mohanty, Nira Yuval – Davies, Gayatri Chakravorty Spivak, Nina Lykke och Patricia Hill Collins. Nu har det börjat utvecklas en känsla av att jag delar hem med dem och med andra invandrarkvinnor i hela världen.
Jag som invandrare finner att det främsta hindret i min väg för att utveckla ett fullbordat liv i Sverige är anskaffningen av ett jobb som motsvarar mina kvalifikationer. Därför vill jag gå djupt in i den största och viktigaste arbetsförmedlaren (Arbetsförmedlingen) som finns i landet och försöka förstå dess verksamhet och dess behandling gentemot invandrarkvinnor. Jag vill också analysera hur genus och etnicitet samverkar när det gäller mötet mellan Arbetsförmedlingens handläggare och invandrarkvinnor. Mina omständigheter är inte unika, de delas med andra invandrarkvinnor från olika nationaliteter, etniska ursprung och klasser. Uppsatsen kan förhoppningsvis bli en viktig insats för att förklara varför så många kvinnor hamnar ut från rätten att förvärvsarbeta i Sverige.

Felicidad

Cuando la felicidad depende de otros, nuestra vida se vuelve un infierno. Ahí vamos a la deriva, unos días bien, otros muy bien, otros regular y la mayoría son funestos. Esa persona (s) se vuelve obsesión, sueño, divinidad, maldad encarnada, pesar, una eterna angustia.

Hace poco leí un libro muy rapidito, muy interesante y entretenido, que contaba sobre casos extremos de personas que veían trastocada su felicidad y su vida diaria, por culpa de personajes públicos, a los que no conocían más que por los medios masivos de comunicación. Por ejemplo, había una mujer que sentía un odio indescriptible por Bosse Ringholm que no la dejaba tranquila (Ringholm fue ministro de finanzas en Suecia entre 1998 y 2004). Cada vez que esta mujer lo veía en televisión, lo pasaba muy mal, eran momentos de insdescriptible furia, de quererlo ahorcar, matar.

Me imagino que muchos sentirán lo mismo por tal vez . . .  ¿Felipe Calderón?, ¿Andrés Manuel López Obrador?, ¿Paulina Rubio?,  ¿Antonio Banderas?, ¿Shakira?, ¿Hugo Chávez?

A esta mujer se le recomendó que cada vez que viera a esta persona en su pantalla, sólo la inundaran buenos pensamientos. ¿Cómo? Ella, en vez de pensar lo peor, debería desearle a este hombre todo lo contrario: buena salud, amor, éxito profesional, que tuviera muchos buenos amigos, etc… en pocas palabras, ella debería desearle una vida feliz a Bosse. Todo lo que ella quisiera para sí misma y más, había que desearselo también a Bosse.

Ok, muy bien… pero desearle todo lo que quiero y un poco más a ¿Marthita Sahagún?, a ¿George Bush?

Perdon, se me antoja imposible.

Por un momento me olvidé de cuanto me gusta escribir. Estoy reorganizando mi rutina. Abrazando los lazos más queridos y dejando al olvido otros. Regreso pronto, my pronto.

Jarochilanga

Así fui yo: Jarochilanga durante 6 años.

“Mi hija merecía morir por enamorarse”

Un hombre iraquí justifica el asesinato de su hija por mantener una relación en Basora con un soldado británico. -Los agentes que lo detuvieron lo liberaron a las dos horas

ELPAÍS.com - Madrid – 11/05/2008

Abdel-Qader Ali sólo se arrepiente de una cosa: no haber matado a su hija el mismo día en que nació. “Si hubiera sabido en lo que iba a convertirse, la hubiera asesinado en el mismo instante que su madre dio a luz”, explica el padre sin ningún atisbo de arrepentimiento a The Observer. El delito de su hija no tenía perdón: se había enamorado de un soldado británico en Basora.

Hace dos semanas, el diario publicó el asesinato por honor de la estudiante de 17 años Rand Abdel-Qader. Su padre, un empleado del Gobierno de 46 años, fue detenido pero la policía lo liberó a las dos horas. “Son hombres y saben lo que es el honor”, asegura Ali, que relata cómo los agentes le dieron la enhorabuena por lo que había hecho.

Rand, estudiante de inglés en la Universidad de Basora, conoció a Paul, un soldado británico de 22 años, cuando ella ayudaba como voluntaria a las familias desplazadas y él distribuía agua entre los afectados. Según su amiga Zeinab, el romance, que duró cuatro semanas, no pasó de las conversaciones. “Rand murió virgen”, asegura la joven.

El 16 de marzo, Ali supo que su hija había sido vista en público con el militar, “el enemigo, el invasor, el cristiano”. Había deshonrado a su familia. A pesar de los intentos desesperados de la madre de Rand por impedir que Ali matase a su hija, éste la ahogó, con la ayuda de sus dos hijos, aplastando el cuello de la joven con el pie. Fue enterrada sin ninguna ceremonia.

Mejor sin hija

“La muerte era lo que se merecía. Tengo el apoyo de todos mis amigos que son padres como yo y saben que lo que hizo era inaceptable para cualquier musulmán”, declaró Ali a The Observer.

“Ahora no tengo ninguna hija y prefiero decir que nunca la tuve”, continúa el padre, para quien “las mujeres musulmanas no son como las occidentales, que pueden dormir con cualquier hombre que quieran y quedarse embarazadas sin casarse”.

Un oficial de Basora ha denunciado que un político local ha dado dinero a Abdel-Qader para que se marche unos días a Jordania hasta que la historia sea olvidado, la práctica usual en los más de 30 asesinatos por honor registrados desde enero.

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Esta bien, me voy a situar. Soy una mujer de 27 años que vive en Suecia pero nació y creció en México. Fui criada en el catolicismo y tengo una educación universitaria. Y como cereza en el pastel: mi especialidad son los Estudios de Género. Se adivina fácilmente lo que pienso sobre esta noticia.

Desde que me acuerdo tengo una fascinación especial por el mundo femenino. En mí aplicó perfectamente la frase que hiciera famosa Simone de Beauvoir: “La mujer no nace, se hace”. Me hice rosa, delicada y llorona, tremendamente sensible. No jugué futbol, ni trepé árboles. Yo bailaba ballet y jugaba con muñecas. Fui creciendo y la fascinación aumentaba: fijación con las formas redondeadas, colores alegres, vestidos, faldas y maquillaje.

En la adolescencia leía historia y me cuestionaba porque todo giraba alrededor de héroes, reyes y soldados. Un mundo masculino por antonomasia. Yo leía sobre Winston Churchill y me preguntaba quien habia sido su mamá. Yo leía sobre Miguel Hidalgo y Costilla y me imaginaba a la mujer que le cocinaba y le remendaba los calzones. Yo leía sobre Albert Einstein y me mataba la curiosidad por saber con quien se había casado y si tal vez en las noches él platicaba ciencia con su esposa. Era yo mujerista. Ése es el primer estadio.

La vida siguió su curso. La fascinación por el mundo de la mujer y su eterno yugo seguía creciendo. Me fascinaba la música hecha por mujeres, la literaura hecha por mujeres. Admiraba a las mujeres por el sólo hecho de ser mujeres. Las veía especiales, poseedoras de un don especial que los hombres no tenían y que jamás lo comprenderían. Nosotras éramos madres, esposas, manteníamos un hogar, representábamos la paz, la armonía y la belleza en un mundo eternamente masculino y gris. Era yo feminista de la diferencia, un día me proclamé hasta ecofeminista. La madre tierra era al fin y al cabo una mujer. Ése es el segundo estadio. Un estadio que en su lugar más bajo alberga a mujeres como Paquita la del Barrio, Lupita Dalessio y Martha Sahagún.

Después vino el tercer estadio. Me di cuenta que al final todo era socialmente construído, no hay diferencias entre hombres y mujeres. Detesté mi feminismo de la diferencia y me empapé de Black Feminism, del mundo Queer, de la historia del feminismo radical, pero sobre todo me di cuenta que mi raza, mi clase social y mi genus decidía todo lo que era. Deseché la idea de que todas la mujeres compartimos algo, que al fin y al cabo tenemos un punto en común. No, todas somos diferentes, somos de clases sociales, sexualidades y razas diferentes. Hay algunas veces que me llamo feminista interseccional, hay días que me llamo feminista postcolonial y hay momentos en los que ya fastidiada me llamo a mi misma feminista marxista post-estructuralista.

Todas somos diferentes. Alguna vez en una entrevista oí decir a Marisa Belausteguigoitia que el problema del movimiento feminista en México era que había dos tipos de militantes: las feministas prietas y las feministas güeras. Las güeras leían, analizaban, hacían tesis sobre Rosario Castellanos, sobre Sor Juana Inés de la Cruz. Mientras que las prietas iban a tepito y se encontraban con las prostitutas, se interesaban por las mujeres indígenas y por las trabajadoras domésticas. Ni siquiera en una región podemos ser iguales.

Por eso cuando leo este tipo de noticias, me situó, me miro a mi misma y trato de escuhar “al otro”. Quiero escuchar las voces de todas la mujeres que por decisión propia visten un velo, de aquellas que casi fueron asesinadas por honor, quiero escuchar a las madres de esas chicas, oírlas. Quiero imbuírme del otro antes de que mi presunta occidentalidad me ciegue. Por que todas somos distintas, nada nos une.

Esta frase vino a colación porque hace una semana estaba en una fiesta familiar, en mi mesa eramos 7 divertidos comensales que brincábamos de un tema a otro y en un devenir del destino la charla se dirigió hacia el tema de los embarazos y los bebés. En fin, que estando en esta fiesta y degustando unos exquisitos canapés primaverales, María y su madre contaban orgullosas que ya habían pensado el nombre que María le daría a una posible hija: Elsa.

Ahhhh, ahí es cuando uno siente que esos canapés se volvieron sopa de habas y que las agruras se adueñan del cuerpo. ¿Porque? Leviticus y yo desde hace mucho tiempo habíamos pensado que si algún día teníamos una hija la llamaríamos Elsa. Si María tiene una hija que se llama Elsa y yo tengo otra que se llame Elsa serían dos Elsas en la familia, dos primas que se llamen de la misma forma. Leviticus: el nombre ya lo perdimos, aceptémoslo.

Esmeralda me dijo ayer que de que me preocupaba si de todas formas aquí los primos casi ni se ven o se frecuentan, esta frase me hizo soltar una sonora carcajada llena de ironía. Vamos, es que las carcajadas aunque sean llenas de ironía, son carcajadas y todas ellas conducen a un estado de felicidad momentánea, ni hablar.

Esmeralda y su frase me recordó también una foto, una foto familiar, donde toda la gente que aparece ahí, se frecuenta (incluso los primos), se ve, se cuenta las vidas, a veces se pelean, se hieren, pero todos en el fondo se quieren, a pesar que uno de los miembros vive a kilómetros y kilómetros de distancia, en otro continente. Son tantos (más de los que se ven en la foto, es que ahí sólo salen descedientes directos) que por eso a sus fiestas no invitan a nadie, jajaja.

Elsa ya perdió su misticismo, pero ya pensamos en otro: ¡Apolonia!

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