Pierre – Paul Rubens
1577-1640
Se dice que Pierre – Paul fue un humanista, idealista, además de reservado y honesto. Llegó a despreciar la actitud arrogante de la gente poderosa. En él se conjugó algo realmente difícil en un artista: una gran habilidad profesional, cualidades efectivas de comercialización y un trato afable y cortés. Lo que hizo que todas las cortes europeas le solicitaran cuadros. Rubens vivió tranquilo y con lujos. Quiero ser como Rubens. En sus obras prefería las musculaturas poderosas, lo voluptuoso, lo carnoso y los colores claros y alegres.
María de Médicis fue todo un personaje. Miembro de la burguesía de Florencia llegó a casarse con el rey francés Enrique IV. Ambos tenía una mala relación. Ella era muy celosa y con razón: Enrique la desairaba, no le daba dinero y además le obliga a convivir con sus amantes. Pero él murió y ella llegó a ser cabeza de estado. Los problemas siguieron, pero ahora con su propio hijo. Varias veces lo trató de derrocar, organizando revueltas, intrigando, organizando.
A los 48 años y en un deseo de engrandecerse, le encarga a Rubens una serie de 24 obras: Les histoires de las très illustre et gestes héroiques de Marie de Médicis. La serie nunca fue completada. Uno de los cuadros es el que se presenta aquí. Hay que ver a esos ángeles derramando oro sobre ella. Pero también hay que ver a esos perros que simbolizan la fidelidad de Maria al reino francés.
¿Cuántos personajes patéticos de la actualidad no quisieran pasar a la posteridad de esta forma?